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viernes, 25 de noviembre de 2011

La Muñeca de Felpa por Norma Yesenia Millán Nava

Las especulaciones van y vienen respecto a este tema tan polémico en nuestra sociedad y por supuesto desde la idiosincrasia de nuestra ya conocida cultura. Y es que en pleno siglo XXI, nos encontramos con casos tan fuertes y desdichados de violencia contra las mujeres, que aterra en todo sentido nuestra existencia como seres humanos equitativos e iguales.

Basta con recordar las ya famosas “muertas de Juárez” que hasta motivo del séptimo arte han sido tema, o bien a nuestras propias madres soportando el ya conocido y célebre “Machismo del mexicano. Lo cierto es, que ha pesar de todos los esfuerzos ganados de toda una sociedad decadente de principios y de valores, hemos colocado a la mujer en términos de un ser inferior en varios lugares de nuestra comunidad, sin darnos cuenta que somos en gran parte, desarrollo y crecimiento fundamental para un país, muchas veces llamado, tercermundista.

No se trata de colocar etiquetas de quien es más fuerte, o quién es más inteligente. Lo que hay que considerar es que somos iguales, somos todos y cada uno de los ciudadanos de este país, piedra angular para continuar en armonía. Pero desde pequeños nos forjamos una imagen retrograda de lo que significa ser mujer en nuestros días. Basta con escuchar a los niños de primaria gritar en el recreo: “Corran. Vieja el último” Desde ahí, hay un enorme punto en contra  del sexo femenino y una incitación a la violencia.

No cabe duda que somos una sociedad “machista” y es sorprendente ver como muchas mujeres son víctimas de situaciones tan inhumanas, aun con todas las leyes y derechos que se les han otorgado. No puedo dejar de admitir que en gran parte, nosotras tenemos la culpa.  Acostumbrados a vivir entre mierda indica la sociedad que todo está bien. Y nos unimos sin querer a la enorme lista de los mexicanos y mexicanas del país del “No pasa nada”. Y como bien dicen, si no eres parte de la solución, entonces, eres parte del problema. Fomentamos la violencia con el simple hecho de “hacernos de la vista gorda” cuando algo por el estilo sucede, siempre y cuando, no nos suceda a nosotros.

Somos todos en contra de todos. Todos buscamos igualdad y equidad para situaciones como la violencia en contra de las mujeres sea un tema del pasado de una casta “cromañona”. Todos fomentamos la misma violencia comprando la revista amarillista para llenar nuestro morbo con temas como “La mataron por celos”.


Bueno, ¡basta!

Nadie en su sano juicio le debe hacer daño a nadie en ningún tipo de situación. Mucho menos tratándose de un ser como el ama de casa, a la cual le lastiman física o verbalmente, o bien, la jovencita de escasos recursos que por “necesidad” se ve envuelta en la codiciada y bien remunerada trata de personas.  Es asombrosa la manera en que estos escenarios se dan con el mismo o mayor número de frecuencia, año por año. ¿No se supone que vamos para arriba? ¿No se supone que vamos por el camino de la civilización como sociedad equilibrada, sostenida y bien educada?

Eso precisamente: la educación. Vaya tema de controversia, ¿no? Y le doy sin lugar a duda un porcentaje importante de culpa a este tema, que me deja simple y sencillamente, sin comentarios.

Hoy en día, la violencia en contra de las mujeres, es solo el resultado de varios problemas que nuestro país ha ido arrastrando: corrupción, impunidad, economía, falta de educación son solo unos cuantos de los factores que permiten que realidades como esta sigan en apogeo y sin restricciones o limitaciones en nuestro país; como todos los problemas que nos aquejan y seguirán aquejándonos mientras nuestra voz siga en pausa o en off.

La mujer no es la muñequita de felpa que todos pueden arrastrar y pisotear cuantas veces les dé la gana, somos seres humanos con sentimientos y deseos, que cuando tiene ganas de salir adelante nadie puede vencerla, porque es mas el anhelo de conseguir un sueño que el dolor que nos acecha cuando nos humillan solo por ser “mujer”. Yo no creo que ese sea un pecado, solo que si nosotras lo seguimos permitiendo ¡esto nunca va a desaparecer!

Sé que este ensayo no significa algo, que solo es un “documentillo” más para obtener una calificación en una boleta. Pero si yo, siendo mujer, solo expreso lo que los demás han dicho, ¿Qué finalidad tiene este ensayo?... Si claro, la finalidad es una buena calificación, lo olvidé. Doy por concluido este documento con esta enorme y poderosa frase que sin duda, puede hacerse valer más de lo que yo puedo en estas palabras:
"La violencia contra la mujer es quizás la más vergonzosa violación de los derechos humanos. No conoce límites geográficos, culturales o de riquezas. Mientras continúe, no podremos afirmar que hemos realmente avanzado hacia la igualdad, el desarrollo y la paz." (Kofi Annan, 

Secretario General de las Naciones Unidas)